Hambre emocional

La pandemia originada por la covid19 ha creado un estado de miedo global y generalizado en todo el mundo, sin precedentes. Todas las personas nos hemos sentido vulnerables y frágiles. El miedo al contagio está en tensión con el miedo al aislamiento y a la incomunicación. Un miedo invasivo, en ocasiones, o esporádico y regulado, en el mejor de los casos. Es importante tratar de transformar este miedo en un estado más útil para hacer frente a este peligro. No estamos solos/as en esta tarea. Todo el equipo de profesionales de la salud mental estamos, como siempre, para aliviar el sufrimiento y para ayudaros a darle voz.

Somos seres sociales y relacionales: Antes de un ser hay una relación. Desde bebés aprendemos a regular y modular las emociones en el intercambio relacional con nuestras figuras de apego. Nuestra mente relacional se co-crea en relación a otra mente en el marco de una relación de apego. A veces se consiguen patrones de apego seguro, y en muchas otras ocasiones, patrones de apego inseguros. Como seres relacionales sabemos que regulamos las emociones a través de las relaciones, aunque a veces, cuando éste proceso falla, se intenta regular las emociones a través del control de la comida.

En cualquier caso, la capacidad de experimentar plenamente nuestros propios sentimientos, especialmente si son dolorosos, aumenta enormemente cuando somos capaces de hacerlo junto a otra persona que nos apoya, se pone en nuestro lugar, y está emocionalmente presente. Si no nos sentimos conectad@s nuestra mente se coloca en modo defensivo y puede irse disociando.

Cómo viven muchas de las personas afectadas de TCA esta situación?

Sabemos que no es cuestión de tener una gran fuerza de voluntad. No se trata de saber cuánto tiempo se puede aguantar sin atracones o purgas; tampoco se trata de ser “buena”. Más bien se trata de ser capaz de pensar, y nunca es más vital pensar que cuando vuestra mente está abrumada o las cosas no van tan bien como deseáis. Reuniros con vuestra terapeuta cuando os estáis desmoronando es mucho más importante que cuando os sentís más o menos bien. Cuando estáis luchando, podemos analizar con profundidad y entender qué tipo de cosas os afectan, y cómo podéis recuperaros, perdonaros y aceptaros. Es importante que sepáis que no estáis luchando porque sois malas o porque hay algo malo en vosotras. Estáis tratando de ayudaros a vosotras mismas, no a lastimaros o maltrataros. Todo comienza siendo amable y compasivas con vosotras.

Si partimos de la premisa de que el ambiente no suele sintonizar con vuestras necesidades, que decíis que no se “ve ni oye” lo que sentíis, que no legitiman vuestras emociones, que a veces son insensibles a la experiencia particular de cada una de vosotras, creando micro traumas , cómo puede gestionarse esta hambre emocional en tiempos de confinamiento si estáis encerradas toda la familia en casa?

Intentando modificar hábitos pre establecidos, o cambiando la manera de comunicaros entre los miembros de la familia sentiros vistas y sentidas es esencial. Buscando momentos de conexión emocional, sintonía y complicidad, para fomentar los vínculos de apego. Un ambiente invalidante contribuye a la desregulación de las emociones porque fracasa a la hora de enseñaros a identificar y poner nombre y a modular las emociones y a tolerar el malestar. Podemos ayudaros en esta tarea. Aunque las emociones negativas queden invalidadas, necesitan salir, expresarse y transformarse. En los casos de TCA sabemos que se expresan o inhiben en términos de atracón o restricción alimentaria/relacional o emocional. Hay una estructura isomórfica comida-emoción y se ejercen una influencia mutua y recíproca.

Las conductas impulsivas tan habituales, van a necesitar contención y auto contingencia que tendría que crearse en casa, junto con l@s psicólog@s de referencia. Hay que buscar nuevas formas de detener el dolor emocional que sean más sanas. Así se evitará caer en los bucles repetitivos de sentimiento de culpa- auto reproches- dolor y sufrimiento@fita

A veces hay comentarios que os duelen y producen irritación; en estos casos es mejor “no comerse sola” la rabia o enfado, porque se indigesta y sienta mal. Sino que es necesario verbalizarlo y compartirlo para poder transformar los momentos de tensión en momentos de relajación. Para conseguirlo es básica la comprensión parental y la escucha empática o sintonizada. Adoptar un rol menos normativo-educativo y más relacional y emocional, ayuda a crear una mente protectora. Para subsistir y sobrevivir necesitamos ser solidarias, compasivas, humildes y “humanas”.

Partiendo de la base de que vuestra capacidad de contención, la capacidad para tolerar y procesar vuestras emociones, se llena demasiado rápido, y que de repente os sentíis abrumado/a, incapaz de ordenar demasiada información, es muy importante pensar antes de actuar. Cuando vuestra mente se sobrecarga y sin daros cuenta, os desesperáis, os desbordáis y creéis que no podéis parar, recordad que a menudo la comida era, o aún es, vuestro refugio, pero no es un buen recurso para recuperaros.

La empatía es una buena y sana herramienta para ayudar, ya que gracias a ella nuestro dolor emocional es soportable. Crear un espacio contenedor/contenido y un hogar relacional, no un hogar donde habite la orfandad. Así reaparecen sentimientos de vitalidad versus la desvitalización- depresión.

Atreverse a ser una/o misma/o es el camino que lleva a la libertad y a la posibilidad de ser uno/a misma/o con vuestra propia singularidad. Y también la posibilidad de tener una identidad integrada y cohesionada. Hay que ser muy valiente para vivir con miedo. Para aceptar nuestra vulnerabilidad existencial hace falta mucho valor.

Laura Molet Estaper. Psicóloga especialista en Psicología clínica y Relacional

Departamento Familias ITA

Autora del libro:” El dolor es sordo”.